Madres adolescentes en el Perú, un problema de nunca acabar

El embarazo adolescente se ha convertido en un problema creciente en Latinoamérica. Entre los diferentes países de la región se estima que entre el 15 y 26 de los nacimientos corresponden a madres adolescentes. En total, de los 13 millones de nacimientos registrados en la región en el periodo 1990-2000, 2 millones de ellos pertenecen a madres adolescentes. La situación es preocupante, no solo porque existen muchos riesgos asociados con un embarazo en edades tempranas, sino también porque el proceso de transmisión intergeneracional de la pobreza se da precozmente. En el año 2000 en el Perú existían 681,543 madres adolescentes, de las cuales el 24 viven en extrema pobreza y 47,5 en pobreza.
El embarazo y la procreación en la adolescencia, con los riesgos que conllevan, debido a su magnitud plantean un grave problema de salud pública y también contribuyen al rápido crecimiento de la población en muchos países. Además, los jóvenes padecen altas tasas de infecciones de transmisión sexual y VIH/SIDA. Esta situación subraya la necesidad de proporcionar un acceso mucho mayor a servicios de salud reproductiva y sexual que sean acogedores para los jóvenes. Los servicios deberán ofrecerse de manera sensible a las cuestiones de género y apropiada a los jóvenes, como parte de acciones de desarrollo coordinadas.Los jóvenes suelen ser renuentes a solicitar servicios de salud reproductiva debido a la reprobación por parte de quienes prestan los servicios y de la comunidad, así como a su propia incertidumbre y carencia de conocimientos. Para contrarrestar esta situación es necesario adoptar diversas medidas: mejorar el ámbito normativo; fomentar el apoyo comunitario; abordar las necesidades de los adolescentes en materia de información y adquisición de aptitudes; y establecer servicios adecuados para las diferentes edades y que respondan a las necesidades.Nuestro país sigue teniendo importantes niveles de pobreza, con situaciones muy criticas especialmente en las zonas rurales y que afectan directamente a los niños, niñas y adolescentes. Según la Encuesta Nacional de Hogares ENAHO 2002-IV Trimestre del INEI la pobreza total en el Perú involucra al 54.3 de la población, segmento del cual el 23.9 se encuentra en pobreza extrema.En estos grupos poblacionales la cadena de transmisión de la pobreza es más fuerte. Se considera al embarazo adolescente como un problema público, debido a que contribuye con el crecimiento acelerado de la población, se relaciona con efectos adversos sobre la salud de la madre y del niño, y generalmente se le asocia con la transmisión de la pobreza.Una adolescente debería estar cursando los últimos años de los estudios secundarios. Parte de la literatura relevante en el tema resalta que al quedar embarazada, se vería obligada a interrumpirlos y postergarlos indefinidamente; aunque cabe la posibilidad que antes del embarazo ya haya dejado sus estudios. Esta pausa en la formación académica constituye una frustración en la vida de la joven, quien, por lo demás, no estará totalmente preparada para llevar a cabo la maternidad de manera exitosa. Por otra parte, esta joven mujer probablemente esté aún en proceso de crecimiento físico-fisiológico por lo que su bebé enfrentará un riesgo elevado de nacer con bajo peso, condición que alude a la posibilidad de tener problemas de salud por el resto de su vida. De ahí que, si la joven madre proviene de una familia pobre, es casi seguro que tendrá hijos pobres que seguirán siéndolo en la adultez, perpetuando así la pobreza de manera intergeneracional
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