Perú mira hacia el Atlántico

La carretera transoceánica, símbolo de la pujanza peruana, une Lima con los principales puertos brasileños

Franklin McCubbin cuenta con humildad pero sin restar épica las peripecias de sus viajes a través de la ruta transoceánica que une Lima con São Paulo, la primera gran carretera internacional pavimentada entre el Atlántico y el Pacífico en la historia de América Latina y símbolo de la pujanza económica peruana y brasileña.

McCubbin es chófer de buses Ormeño, la única empresa de transporte de pasajeros que une por tierra la capital peruana con la capital económica de Brasil desde que se inauguró el último tramo de la ruta a finales de 2010. "Son unos 6.000 kilómetros y el tramo más difícil es el de Cusco, cuando cruzamos los Andes a casi 5.000 metros, porque suele haber hielo en el asfalto. Pero una vez que cruzamos en balsa el río Maldonado, ya casi estamos en Brasil y de ahí para adelante todo es llano", explica el conductor. El viaje dura casi cinco días y el billete cuesta 250 dólares.

La ruta transoceánica del sur enorgullece a los peruanos y es una de las obras que mejor representa la política económica con vocación exterior que el país ha reforzado en el último decenio. La primera piedra del tramo peruano la puso el expresidente Alejandro Toledo en 2005 y la cinta inaugural la cortó Alan García. Antes de dejar el poder el 28 de julio, García pretende dar por concluidas las obras de una segunda carretera interoceánica que une la costa norte peruana con la ciudad brasileña de Manaos, una de las zonas con mayor proyección industrial y tecnológica.

Gracias a este segundo proyecto, Toledo, defensor de la economía de mercado, tiene buenas perspectivas de voto para las elecciones del domingo en la selva peruana, una región casi tan deprimida como la andina, donde el candidato nacionalista Ollanta Humala es el favorito. "El peruano es hoy mucho más consciente de que el país tiene un papel en el mundo y está muy atento a las propuestas de los candidatos en este sentido", comenta el escritor Alonso Cueto en una cena.

Esta toma de conciencia del votante peruano de lo que ha significado la apertura exterior para el país ha forzado a Humala a asegurar que respetará los acuerdos de libre comercio, incluso con Estados Unidos y China. El miércoles pasado, Perú y México firmaron el pacto comercial que habían empezado a negociar hace cinco años.

García, además, anunció que el próximo 28 de abril se reunirá en Lima con sus pares de Colombia, Chile y México para poner en marcha un acuerdo del Pacífico para la conquista del mercado asiático. El quinto competidor es Brasil, que justamente impulsó la Transoceánica Sur para dar el salto a Asia desde los puertos peruanos de Marcona, Matarani e Ilo. Los dos candidatos a las presidenciales que intentan sacar más provecho del tirón exterior de Perú son Toledo y el exministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, alias PPK. El primero porque impulsó muchas infraestructuras en su mandato de 2001 a 2006. A pesar de que tiene fama de pícaro, de que la justicia le obligó a reconocer a una hija extramatrimonial, y de los rumores sobre su alcoholismo -que él niega-, Toledo es un mestizo hecho a sí mismo que estudió en las universidades de San Francisco y Stanford. PPK estudió en Oxford y Princeton, y fue banquero en Wall Street. Ambos son hombres de ese mundo al que buena parte de los peruanos quiere.
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