Recordar para no volver a vivir



Yoel Ventura Rivera

Este último 28 de agosto en nuestro país hemos recordado el noveno aniversario de la entrega del Informe Final elaborado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, un documento importante para la historia del Perú contemporáneo, pues contiene información acerca del conflicto armado interno desencadenado en nuestro país entre mayo de 1980 y noviembre del 2000 y las consecuencias devastadoras que trajo consigo está violencia. Razones sobran para que todas las generaciones conozcamos el contenido de este informe por la importancia que tiene esta para nuestra patria.
Hablamos que nuestra sociedad debe construir una memoria histórica colectiva, construir esa memoria significa también recordar aquellos años oscuros de la historia del Perú, años en que se lloró y sufrió en quechua, asháninca, shipibo y muchas otras lenguas más. Años en que muchas regiones del país sufrieron los embates del grupo terrorista Sendero Luminoso y además los excesos cometidos por parte de nuestras fuerzas armadas. 
Recordar que la población campesina fue la principal víctima de este conflicto, cerca del 80% vivía en zonas rurales y casi todos se dedicaban a labores agrícolas. Esta tragedia vivida principalmente en los andes y la amazonia no fue sentida como suya por muchos peruanos y peruanas de las ciudades populosas.
Es importante recordar que fueron aproximadamente 70 mil personas  las víctimas fatales de este conflicto, tal cantidad de perdida de vidas humanas no se compara con ningún hecho violento ocurrido en nuestro país en estos casi dos siglos de vida republicana. Recordar que durante 20 años este conflicto afectó principalmente a las regiones de Ayacucho, Junín Huánuco, Huancavelica, Apurímac, San Martín, Lima y otras regiones en menor escala.
Recordar que no solo se atentó contra el individuo sino que también se dañó al tejido social es decir las comunidades fueron afectados porque perdieron sus autoridades y líderes comunales, quienes eran ejecutados por no abrazar ese pensamiento extremista.
Recordar que el conflicto nació debido a la decisión del grupo terrorista Sendero Luminoso de iniciar la llamada “lucha armada”, esto en años en que se instauraba nuestra democracia a través de elecciones libres. Recordar que Sendero Luminoso es el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos, es decir es culpable del 54% de asesinatos y desapariciones, ciudadanos que un día salieron de su hogar y jamás regresaron.
Recordar que los gobiernos de turno dieron en un principio poca importancia a este asunto y luego erraron en su estrategia contrasubversiva y fallaron al momento de garantizar el orden público y la seguridad y protección de sus ciudadanos y ciudadanas. Recordar que en esos años nuestra democracia abdicó, es decir todo el poder se le fue entregado a las fuerzas armadas quienes incurrieron en prácticas sistematizadas de violación de los derechos humanos.
Pero es importante también recordar a aquellos militares, peruanos y peruanas, autoridades, líderes y lideresas, quienes  ofrendaron su vida en pos de la pacificación de nuestra patria.
Recordar también que la población cansada de tanta violencia se organizó en los Comités de autodefensa, la misma que fue un actor principal en el desenlace de ese conflicto armado. 
De todo esto es necesario recordar también que ese conflicto dejó secuelas muy profundas en muchos peruanos y peruanas, por lo que en el marco de una reconciliación nacional el Estado se encuentra en la obligación de reparar de manera integral a las víctimas y afectados por este conflicto. Recordar que han pasado 9 años de la entrega del informe final, sin embargo, se está caminando muy lento en este largo proceso de la reconciliación, por lo que no solo urge la poca voluntad política por parte del gobierno nacional sino también la voluntad de los gobiernos regionales y locales de implementar las recomendaciones de la CVR que no solo se basa en las reparaciones integrales.
Es fundamental que nosotros, jóvenes de las nuevas generaciones no solamente conozcamos el contenido del informe final, sino que debemos rechazar aquellos  pensamientos extremistas y absurdas que lo que buscan es atentar contra nuestra Democracia. Es necesario recordar para no volver a vivir esos años de dolor y lágrimas ya que si desconocemos nuestro pasado podemos repetir tan vil historia.

Yoel Ventura Rivera (22 años), es estudiante de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Huánuco.



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