05 de abril: 19 años del nefasto autogolpe de Fujimori

Un día como hoy se cumplen 19 años del nefasto autogolpe del 5 de abril de 1992, perpetrado por el entonces presidente Alberto Fujimori, padre de la actual candidata presidencial por el fujimorismo, Keiko Fujimori, de Fuerza 2011, quien quebró el régimen constitucional.
Maniató a los medios de prensa para implantar un régimen dictatorial y corrupto bajo el nombre de gobierno de emergencia y reconstrucción nacional.


En esa noche negra se inició la intervención del Poder Judicial, del Consejo Nacional de la Magistratura, del Tribunal Constitucional y de todas las instituciones del Estado de derecho.

Asimismo, los medios de comunicación como La República, El Comercio y otros de circulación nacional también recibieron la ‘visita’ de los militares que apoyaron el golpe. Quisieron intimidar, pero no lo lograron, pese a que los uniformados llegaron con tanquetas hasta las redacciones e ingresaron a las salas de redacción con fusiles en mano para tratar de amedrentar a los directores y demás periodistas que laboraban, a fin de tratar de silenciar las informaciones o denuncias contra el autogolpe de Estado que en esos momentos daba a la democracia el dictador Alberto Fujimori, ahora preso en la Diroes por delitos de lesa humanidad cometidos a partir del rompimiento del régimen constitucional.

Solo hubo una pequeña oposición, pues Fujimori había logrado convencer al grueso de la opinión pública que el Congreso, donde tenía mayoría, obstruía su gobierno y que para luchar contra el terrorismo había que cambiarlo todo. Una amarga experiencia que no debe repetirse.

Autogolpe abrió las puertas a la corrupción


El quiebre de la democracia que sufrió el Perú con el autogolpe de Alberto Fujimori, el 5 de abril de 1992, es un indignante suceso que no debe repetirse jamás, y para ello la ciudadanía debe estar siempre vigilante, advirtieron políticos y ex magistrados que desde el primer momento se enfrentaron a la dictadura.

El entonces presidente del Senado, Felipe Osterling, recordó que Fujimori disolvió el Congreso e intervino en el Poder Judicial y el Ministerio Público, entre otras instituciones, bajo el argumento de tomar medidas para combatir el grave problema económico y la subversión, cuando en realidad lo que quiso fue tener un gobierno autoritario.

“Nosotros aprobamos una serie de proyectos para colaborar con el Ejecutivo. Personalmente pedí conversar con Fujimori, desde enero de 1992, a través de todos los medios de comunicación, y él nunca quiso darme una entrevista. Su respuesta fue dar un golpe de Estado, simplemente porque quería un gobierno autocrático. No respetó el sistema democrático”, refirió.

Defensa de la democracia
El ex senador Raúl Ferrero, cuya imagen enfrentándose a miembros de la fuerza del orden en la puerta del Colegio de Abogados dio la vuelta al mundo, sostuvo que la ruptura democrática significó un peligroso retroceso para nuestro país al implantarse un régimen de restricción de nuestras libertades.

“Apenas nos enteramos de lo ocurrido, los senadores y diputados quisimos reunirnos, pero el Congreso estaba tomado, así que el decano del Colegio de Abogados nos cedió el recinto. Sin embargo, un contingente de policías nos lo impidió por la fuerza”, sostuvo.

Reveló que incluso, unos días después, el entonces canciller Augusto Blacker Miller le propuso presidir la reforma de la Constitución. “Me pareció tan absurdo que me hiciera esa propuesta, cuando desde un inicio defendí el estado de derecho”, comentó.

Por su parte, el ex fiscal Avelino Guillén recordó que el Poder Judicial y el Ministerio Público fueron intervenidos y se dio un decreto ley que, con el pretexto de reorganizarlo, en realidad buscaba someterlo.

“Los militares nos impidieron el ingreso. No se tardó en cesar a un número importante de jueces y fiscales, lo que hasta ahora tiene consecuencias, pues es el principal motivo de la provisionalidad e inseguridad del sistema judicial”, alertó.

Lo plenaó  con  Montesinos y Hermoza Ríos


Fujimori formó un triunvirato con su asesor Vladimiro Montesinos y el entonces general del Ejército Nicolás de Bari Hermoza Ríos, hoy presos por delitos de corrupción y contra los Derechos Humanos, contando con la colaboración plena de las Fuerzas Armadas y policiales, con los que planearon “objetivos” a desarrollarse durante 30 años de gobierno, según lo denunció oportunamente la prensa.

La presión internacional llevó, empero, a Fujimori a convocar un año después a un Congreso Constituyente Democrático (CCD) que se encargó de elaborar la Carta Magna de 1993.

Sin embargo, con el argumento de que era necesaria una reforma total de la judicatura, Fujimori mantuvo comisiones interventoras que implicaron el control de su gobierno sobre esas instituciones.

Al recordar el golpe de Estado, el congresista aprista Jorge del Castillo enfatizó que este no debe repetirse "nunca más", porque las consecuencias fueron "muy malas" para su país.

Del Castillo dijo que sufrió "en carne propia" la persecución de ese gobierno y que le tocó denunciar el intento de asesinato del actual presidente Alan García, entonces líder opositor.
El candidato presidencial Ollanta Humala aseguró, por su parte, que el "autogolpe" permitió que Fujimori afirme las bases de la impunidad y la corrupción en el país. Se inició la guerra sucia, tiempo en que se perpetraban ejecuciones extrajudiciales de inocentes bajo pretexto de perseguir y capturar a supuestos terroristas en todo el país, sobre todo en la sierra central.

Humala reconoció a la agencia oficial Andina que la decisión del ex gobernante contó, en un principio, con el respaldo mayoritario de la población "que quería un cambio".

Indicó que, en su opinión, se sentaron las bases para la privatización del Estado y para asumir la defensa de los intereses de los grandes grupos de poder "en desmedro" de la población.

Para el ex procurador anticorrupción Luis Vargas Valdivia, el golpe significó "la interrupción de la vida democrática" y el inicio de uno de los gobiernos más corruptos de la historia peruana.

"No es cierto que con esta maniobra el país pudo recuperar la gobernabilidad, pues la victoria contra Sendero Luminoso se debió básicamente a labores populares y de Inteligencia de la Policía Nacional", aseguró.

Esta posición no fue compartida por el congresista Santiago Fujimori, hermano del ex mandatario, quien consideró que se instauraron "las bases del desarrollo y la pacificación" en Perú.

Ciudadanía vigilante

Los referidos entrevistados esperan que cualquiera de los candidatos que resulte elegido como nuevo presidente del Perú, respete el orden institucional.

Están confiados en que al menos no les será tan fácil atentar contra la democracia, como ocurrió el 5 de abril de 1992, pues esta nefasta experiencia ha fortalecido a la ciudadanía, que está siempre vigilante no solo de los actos de corrupción sino de los valores democráticos. Y saben que, además, la institucionalidad es ahora más fuerte, tanto a nivel interno como internacional. “Ya no les sería tan fácil atreverse a un autogolpe”, afirmaron.

Por: César Ascues Uribe
 
Compartir esta noticia
  • Share to Facebook
  • Share to Twitter
  • Share to Google+
  • Share to Stumble Upon
  • Share to Evernote
  • Share to Blogger
  • Share to Email
  • Share to Yahoo Messenger
  • More...
 
Posts RSSComments RSSBack to top
© 2011 Heraldo 21 ∙ Designed by BlogThietKe
Released under Creative Commons 3.0 CC BY-NC 3.0